LA VIOLENCIA DOMESTICA EN KOSOVO

NARRADOR: La violencia contra la mujer es un problema serio que existe por todo el mundo. Y Kosovo no es una excepción. En un estudio de la ONU del año 2008, cuarenta y ocho por ciento de las mujeres en Kosovo dijeron que estaba bien que sus maridos les pegaran. Algunas actitudes pueden haber cambiado desde ese momento. Pero, la situación de hoy está lejos de ser perfecta.

Liria, un refugio para mujeres, en la localidad de Gjilan/Gnjilane, fue fundado en 1999. El refugio, se encarga de cuidar a las mujeres que han sufrido violencia doméstica. Las mujeres vienen de diez municipios diferentes. Y son atendidas por psicólogos y trabajadores sociales. El refugio Liria recibe apoyo de cinco agencias de la ONU.

Nazife Jonuzi, la fundadora y jefa de Liria, siente que la sociedad de Kosovo ha recorrido un largo camino.

NAZIFE JONUZI: Hemos adelantando mucho desde el año 1999. Este tema ya no es tabú – ya que hoy las mujeres reportan cuando hay violencia. Hemos realizado talleres en los pueblos para informar a las mujeres de nuestro trabajo. Antes la gente decía que solo mujeres inmorales se quedaban aquí en el refugio. Pero hoy después de muchos años, tienen una opinión completamente diferente – debido a que ha habido muchos cambios en las familias y en la sociedad.

NARRADOR: Muchas de las mujeres en Liria terminan ahí porque no tienen otro lugar a donde ir. Según una de las sobrevivientes, su marido la golpeaba hasta el punto donde ella sabía que tenía que huir.

SOBREVIVIENTE: Me golpeaba. A veces me sacaba de la cama, sólo porque le daba la gana, y me daba patadas en el estómago con  sus  zapatos puestos. Los niños estaban allí cuando me golpeaba.

Me tiró en una bañera llena de agua fría. Trató de arrancarme los ojos. Abrí la ventana y grité, porque estaba sangrando. Busqué ayuda de los vecinos. Les dije: "Ayúdenme, porque me voy a morir."

NARRADOR: La sobreviviente encontró el camino al refugio. Pero como no tenía trabajo, un tribunal le dio la custodia de sus hijos a su marido.

SOBREVIVIENTE: He estado alejada de ellos durante dos años. No puedo acostarme ni despertarme con ellos. Cuando los veo, siempre tienen hambre. Dicen: "Mamá, extrañamos las comidas que cocinas." No sé qué hacer.

NARRADOR: Según el refugio Liria, las sobrevivientes necesitan independencia económica.

NAZIFE JONUZI: Todas las instituciones han trabajado un poco en prevención y protección. Pero nada se ha hecho para reintegrar a las sobrevivientes a la sociedad. El noventa por ciento de las mujeres, en los refugios, vuelven a ambientes violentos. ¿Por qué? Porque no hay empleo sostenible.

NARRADOR: Los actores locales e internacionales están trabajando para resolver este problema. Igballe Hajdari es una diseñadora de ropa en Gjilan/Gnjilane. Ella entrena y emplea a varias sobrevivientes.

IGBALLE HAJDARI: Vi que estaban aquí debido a la violencia que sufrieron. Les enseñé a trabajar la artesanía. Trabajaron con mis telas. Y ahora las estoy entrenando en la sastrería. Veo que ahora tienen la voluntad de trabajar.

NARRADOR: El Equipo de la ONU en Kosovo también está tratando de ayudar. Con el apoyo de la ONU, Kosovo se ha convertido en uno de los pocos lugares de la región que tiene una ley contra la violencia doméstica. Andrew Russell es el Coordinador para el Desarrollo de la ONU en Kosovo.

ANDREW RUSSELL: Los cambios legislativos son importantes. Pero también queremos ver cambios en las vidas de las sobrevivientes. Necesitamos apoyar a establecer los sistemas y capacidades locales para poder implementar las leyes en el terreno. Por ejemplo, el Equipo de la ONU en Kosovo ha ayudado a crear el sistema de refugios para las sobrevivientes. Hemos insistido en la necesidad de financiar estos refugios a largo plazo. Y también hemos ayudado a crear espacios seguros para que las mujeres y los niños puedan sentirse cómodos reportar los casos específicos del abuso. Y finalmente hemos ayudado a generar empleo sostenible para las sobrevivientes de violencia por razón de género. Hemos utilizado todos los programas e iniciativas que tenemos en camino, para identificar trabajos específicos para las sobrevivientes – sea en el sector público, el sector privado o también en las organizaciones de la sociedad civil – para que ellas puedan tener, no solamente empleo, pero también la independencia económica a largo plazo.

NARRADOR: La violencia contra las mujeres sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas del mundo. Afecta a las mujeres de todas las edades, grupos étnicos y clases sociales. Sucede en tiempos de paz, así como durante los conflictos. Y sólo nuestros esfuerzos unidos pueden vencer esta pandemia mundial.